Allá por 2017, después del verano, casi nada hacía presagiar los acontecimientos que estaban a punto de producirse, como fueron la pandemia y la guerra de Ucrania. Cuando, por entonces, el artista Alonso-Calero, ChatoZero, realizaba safaris fotográficos por el metro de Moscú registrando panorámicas para la Serie Disenroll Landscape.
ChatoZero aborda, en Disenroll Landscapes, formatos no convencionales de investigación artística sobre la relación que se establece entre los espacios de tránsito público urbano y el flujo humano cotidiano. Donde se pone de relieve los aspectos más profundos que caracterizan la condición política de esos individuos anónimos que componen dichos flujos. Donde intenta sustituir el enfoque científico que realizarían el sociólogo, el antropólogo, el geógrafo, el filósofo o el psicoanalista; remitiéndose al concepto de “no-lugares, espacios de anonimato” del antropólogo francés Marc Augé, quien argumenta que estos espacios no están revestidos de suficiente personalidad, por lo que el ser humano cae en el anonimato, se despersonaliza y sufre una homogeneización forzada. En cuanto a esa pérdida de identidad, ChatoZero la contempla como una desvinculación de su territorio, forzosamente despojados de su propia identidad por los acontecimientos políticos, sufren un fenómeno de exclusión (des-inscripción) que ya se origina en la imposibilidad de compartir un sistema libre de ideas.
A través de las imágenes captadas en espacios de transición (estaciones de metro, de tren, aeropuertos) se agudiza la problemática situación de las personas susceptibles de ser brutalmente “anuladas”, que tienen que replantearse su identidad y reconectarse con su destino. Asistimos a una realidad truncada por la anulación involuntaria, que confiere a los espacios de transición las características de un hiato (limbo) compuesto de ignorancia, olvido, vacío y negación de la existencia. Vislumbramos en las imágenes de ChatoZero a esos ciudadanos desposeídos de su identidad y en tránsito inverso, saliendo de sus territorios a la vez que luchan por no perder su identidad.
En esta exposición el artista combina en paralelo las imágenes de personas anónimas en el metro de Moscú recogidas en 2017 como parte de una huida de los activistas rusos como personas canceladas en el sistema ruso, con textos reivindicativos del grupo Voiná.